Tomás Becket (1118-1170) es uno de los personajes más fascinantes, polifacéticos y controvertidos que nos ha legado la Edad Media europea. Enseguida destacó como estudiante en leyes civiles y canónicas, antes de estudiar Teología, lo que le permitió iniciar una carrera brillante como arcediano de Canterbury y preboste de Beverly, para luego convertirse en canciller del reino, aún muy joven. Como tal entabló una sólida amistad con el rey Enrique II y su hijo,de forma que se acomodó en la corte hasta que fue nombrado primado en la sede arzobispal de Canterbury.
Los enfrentamientos entre el monarca y la iglesia lo colocaron en una situción difícil, y su celo e integridad hicieron que se viera obligado a exiliarse a Francia. De vuelta a Inglaterra, sus enfrentamientos con el rey acabarían por llevarlo a una situación insostenible... con un fatídico desenlace.
El prestigioso historiador Frank Barlow ha consultado las fuentes originales para reconstruir la vida del hijo de un mercader londinense que se convertiría en uno de los santos mártires más célebres de Occidente.
Desarrolló toda su carrera de profesor de historia en la Universidad de Exeter, donde desde 1976 era profesor emérito, al tiempo que llevaba a cabo una carrera escrupulosa como investigador y escritor. Entre su dilatada obra destacan sobre todo algunas biografías importantes de monarcas ingleses de la Edad Media, como las dedicadas a Guillermo I, Eduardo el Confesor o Guillermo Rufus "el Rojo", así como sus estudios sobre la historia de la Iglesia de Inglaterra. Fue miembro de la British Academy, de la Royal Society of Literature y comendador de la Orden del Imperio Británico por sus servicios al estudio de la historia medieval de Inglaterra.
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